MEDICINA BIOMOLECULAR según ZABALA BEGNIS ®

La medicina del milenio con la experiencia de su creador.

Dr.Enrique Zabala Begnis

Creador de la Medicina Biomolecular

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Medicina Biomolecular

Introducción a esta práctica profesional

La Medicina Biomolecular es una nueva modalidad de práctica profesional que nace como una necesidad ante la presencia de un “nuevo paciente” víctima de intoxicaciones crónicas, lentas y silenciosas durante años, por elementos de la contaminación medioambiental: productos químicos, metales, agrotóxicos, y muchos otros que forman parte de las más de 100.000 moléculas creadas por la industria en las últimas siete décadas, en contacto diario directos con los seres humanos, tal como lo afirma el Prof. Luc Montagnier, en “Les combat pour la vie”, del 2008.

La Dra. Maria Neira, Secretaria de Medio Ambiente de la Organización Mundial de la Salud, en un reportaje al diario La Nación, del 15.03.2016, reconoce que “de las 133 enfermedades más comunes, 101 tienen relación directa con el medio ambiente” y denominan “pandemia silenciosa” a los efectos sobre la salud, suman a químicos y metales, como agravantes, al sedentarismo, obesidad, drogadicción, automedicación, carencia de servicios sanitarios, entre otros.

Los contaminantes químicos y metales, de los que se han encontrado 300 en promedio por individuo en un estudio realizado a 13 familias europeas, menciondo también por el Prof. Montagnier, se acumulan lentamente en los tejidos, actuando como moléculas oxidantes –radicales libres- sobre las víctimas menores del sistema, las biomoléculas, que representan las componentes funcionales menores de una célula, y unidades fundamentales del coloide, matriz de la estructura que tiene que conservar sus condiciones electromagnéticas para poder funcionar correctamente la exquisita coordinación de la organización del sistema llamado “vida”, según Oschman, J., en “Energy Medicine: the scientific basis” del año 2000.

El organismo trata de neutralizar las agresiones con sus mecanismos antioxidantes y de detoxificación, hasta que llegados a un agotamiento comienzan a acumularse las lesiones y aparecen las fallas funcionales de los distintos sistemas. Los niños, por su relación desproporcionada entre superficie de absorción y masa corporal, según Curci, O., en Toxicología así como las mujeres por su sistema inmunitario mas sensible, de acuerdo con el Dr Bottaccioli, F., en su libro “Psiconeuroendocrinoinmunología” del año 2005, por lo que son las víctimas más propicias y frecuentes. Estas moléculas tóxicas que llegan al organismo por aparato digestivo, hasta en un 70 %, y el resto por aparato respiratorio y por piel , primero difunden en forma homogénea por todo el organismo, pero luego reacomodan, prefiriendo, por ejemplo, en cerebro la sustancia gris, en huesos las epífisis al borde limitante con cartílagos donde se encuentran las células madres; en hígado por su función de detoxificación, y el tejido graso, por ser en su mayoría liposolubles. Pero su localización definitiva es irregular lo que dificulta cualquier tipo de búsqueda de patrones o estándares que faciliten los diagnósticos, ya que son intoxicaciones múltiples; toman todo el organismo pero la localización definitiva es impredecible; la respuesta será según la “la condición del huésped” o “terreno predisponente”; que suman sus posibles toxicidades; por lo que la clínica es interdigitada y compleja, ya que se dan millones de posibles combinaciones de síntomas y signos.
Los “nuevos pacientes” tienen un déficit crónico de antioxidantes por lo que están en estrés oxidativo; tejidos en “campo oxidativo” o acidosis local; han perdido el necesario equilibrio entre el sistema inmunitario humoral y el celular; de las 3700 enzimas, centenares de ellas se encuentran inutilizadas; centros nerviosos de control y regulación, lesionados en forma transitoria o definitiva; déficit hormonales por lesiones directas a glándulas, o indirectos por acción disruptora hormonal; lesiones a vainas de nervios periféricos, y del autónomo, con lesiones a plexos; lesión a basal del intestino con aumento de la permeabilidad que favorece las intolerancias alimentarias que asocian patologías de otros sistemas; y podríamos seguir con infinidad de lesiones que justifican una sintomatología cada vez más compleja.
Así, aumentaron la incidencia de diagnósticos como: autoinmunes “atípicas”, “enfermedades raras”; “incurables”; “su caso es uno entre 100.000”; aumento de infertilidad y esterilidad por disruptores hormonales; aumento de incidencia de “alergias y asmas atípicas”; fatiga crónica y fibromialgias; aumento de incidencia de esteatosis hepática o hígado graso; aumento de incidencia y en pacientes cada vez más jóvenes, de las enfermedades degenerativas por pérdida lenta y progresiva de neuronas como Alzheimer, Parkinson, demencias; ACV por arteriosclerosis con lesiones arteriales –colágenos y elastina- y ateromatosis–, y por placas de colesterol favorecidas por las moléculas tóxicas oxidantes; y como hecho comprobado y más grave, la mayoría cursa con lesiones al material genético que causa: aumento de abortos espontáneos, aumento de las malformaciones congénitas, y es la causa responsable del aumento de incidencia de tumores cancerosos en todas las edades. La artrosis en los mayores se transforma en una patología de difícil tratamiento al sumarse, para favorecer la degeneración osteocondral, los metales que agrupan selectivamente en las epífisis de los largos, con pérdida progresiva de células madres del cartílago, transformando también en más graves las degeneraciones de discos intervertebrales
Las patologías en los niños aparece también a edades cada vez más tempranas. La madre contaminada, si logra embarazarse, a través de la placenta contamina al feto que nace ya con problemas. Si bien la mayoría permanece asintomático, en otros aparecen a los pocos meses las intolerancias a los alimentos, convulsiones de difícil estudio y diagnóstico, toda la gama del Trastorno del Espectro Autista; hipoacusia parcial o total; asma atípica, y otras. Siguen luego con los trastornos psicopedagógicos escolares; de conducta en la adolescencia; anorexia; bulimia; obesidad patológica; diabetes; y todas las graves consecuencias funcionales y orgánicas de los disruptores hormonales.
Las lesiones en piel, facilitan el diagnóstico presuntivo rápido de intoxicación crónica, con acné atípico por la edad de aparición; estrías y vergetures a cualquier edad; manchas que simulan rosácea; falsas psoriasis; alergias, hasta su expresión máxima, el temido Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, o SQM.
Es habitual que estos pacientes sean portadores de estudios de laboratorio de rutina y diagnóstico por imágenes, con resultados normales, que llevan al paciente a una mala relación empática médico-paciente por falta de resultados satisfactorios y de pérdida de confianza en la medicina tradicional, además de conflictos familiares, que llegan a no creer en los padecimientos del paciente.
Si enfocamos el estudio de la vida como si se tratara de un Sistema, todos tienen una Estructura sobre la que funciona la Organización. En todos los seres vivos la Estructura es el material coloide, y su calidad depende de las características especiales de cada una de las biomoléculas en suspensión, es decir, de su forma tridimensional y cargas electromagnéticas de sus átomos componentes. Estas biomoléculas son las víctimas funcionales más pequeñas del Sistema, y sus lesiones representan en definitiva la calidad funcional de los tejidos, equivalente a la “condición del huésped”.
Estas agresiones a las biomoléculas cambian las condiciones electromagnéticas de los tejidos que pueden evaluarse con años de anticipación a la aparición de las enfermedades orgánicas, la evaluación de los radicales libres, al igual que los estudios de tolerancias a los alimentos, la medición de metales y químicos tóxicos acumulados en el organismo, y por último, los estudios genéticos, permiten una visión del paciente con el “enfoque biomolecular” de valor predictivo, preventivo, y curativo, que habilita a correcciones personificadas exactas, de acuerdo a la experiencia personal acumulada y expresada en el libro “Medicina Biomolecular” del Dr Enrique Zabala Begnis, del año 2010.

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CHEQUEO ANUAL

Les ofrecemos a nuestros pacientes la posibilidad de realizar sin cargo una vez al año el DBC (Estudio de Diagnósitco Biofuncional Computarizado), dado que, una vez finalizados los tratamientos es la forma más eficaz de controlar para PREDECIR y PREVENIR. Para quienes lo realizan por primera vez es la posiblidad de evaluar CÓMO está funcionando su organismo, ya sea para prevenir enfermedades y problemas de salud a futuro , o bien solucionar su problema actual.