COLESTEROL Y MEDICINA BIOMOLECULAR

El 80% del colesterol es producido por el hígado, y forma parte como molécula base de muchas otras que son necesarias para el organismo, en especial para la creación de membranas celulares; hormonas relacionadas con el estrés y la reparación de las células dañadas.

La NASA comprobó que después de 7 u 8 días de orbitar, los astronautas experimentaban un aumento brusco del colesterol en sangre y de la presión arterial, mientras todos los sistemas orgánicos mostraban un deterioro tal que motivaba un forzado retorno a la Tierra. En esa época, los investigadores norteamericanos responsabilizaban a la “falta de gravedad terrestre” como causa de todos estos problemas orgánicos.

Para los investigadores rusos, colesterol elevado y el aumento de la presión arterial eran DOS ALARMAS, provocadas casualmente por las alteraciones en los otros sistemas orgánicos afectados, y la responsable no era la falta de gravedad sino la falta de influencia del Campo Magnético Terrestre. Su descubrimiento les permitió permanecer en el espacio durante meses.

Si usted tiene niveles elevados de colesterol en sangre, no es porque coma muchas grasas o porque padece una enfermedad “colesterol elevado”, sino porque tiene en su organismo uno o varios problemas que debe solucionar luego de ser estudiado en forma exacta con las técnicas y estudios de la Medicina Biomolecular.

En la actualidad la dificultad radica en que muchas de estas causas son silenciosas, sin síntomas o signos que los delaten, la mayoría como consecuencia de la contaminación medioambiental, y por tanto de diagnóstico muy confuso.

La solución no pasa por bajar el colesterol con medicación o comer menos grasas, sino por diagnosticar en forma exacta cual es el problema que representa una alarma para el sistema neuro-endócrino-inmunológico que le ordena al hígado producir más colesterol para la reparación, en especial de las membranas, de los tejidos dañados.

Tomar vastatinas puede enmascarar una alarma, ante la actividad de tóxicos contaminantes que se comportan como moléculas oxidantes y que destruyen durante años, por ejemplo neuronas, que necesitan de triglicéridos y colesterol para reparar los daños en sus membranas predisponiendo al Alzheimer, Parkinson, o demencias. Otra de las consecuencias más visibles es el envejecimiento precoz.

La Medicina Biomolecular pone a su disposición estudios especializados que permiten arribar a un diagnóstico exacto de los problemas orgánicos que causan el aumento: inflamaciones e intoxicaciones crónicas, infecciones subclínicas, tabaquismo, sedentarismo, acumulación en los tejidos de productos tóxicos orgánicos o metales, así como otras causas.

El diagnóstico correcto y la Terapéutica Biomolecular, cortan un círculo vicioso, desaparece la alarma, y el colesterol y la presión arterial se normalizan naturalmente si las causas no han llevado aún a la lesión crónica de los riñones.
Si usted no tiene este problema pero conoce a alguien que pase por esta situación, pásele la dirección de esta página. Ayúdenos a difundir este nuevo enfoque de la Medicina.