DIABETES Y MEDICINA BIOMOLECULAR


Es una enfermedad caracterizada porque falla la producción de insulina, o a las células de los tejidos se hacen resistentes a su acción de permitir la entrada de la glucosa.
Ha cuadruplicado el número de casos en las últimas cuatro décadas.

La característica anatomopatológica de la diabetes está representada por los daños a nervios y vasos sanguíneos debido a la obstrucción de pequeñas arteriolas y capilares, en especial de los propios vasos de arterias y nervios.

Su consecuencia: enfermedad obstructiva microvascular por lesiones al colágeno y elastina de las paredes, con falta de oxígeno y de calidad del funcionamiento de la inervación del sistema nervioso en los tejidos por la polineuritis.

ORIGEN: 5 % de causa genética, responsable de la Diabetes tipo I que aparece en la niñez, y la Tipo II de aparición en los adultos, cada día más aceptado de tratarse de lesión autoinmune por desequilibrio en el sistema inmunitario.
Afecta entre 10 y 13 % de la población, pero una proporción mayor se encuentra en estado de prediabetes, con niveles elevados de glucosa en sangre, pero que no llegan a valores que justifiquen tratarlas como diabetes. Es en este estado que puede prevenirse la diabetes siguiendo pautas ya conocidas por muchos trabajos científicos, y asociando los estudios de la Medicina Biomolecular.
Otro trabajo muestra que quienes en estado de prediabetes no hicieron nada, en un 70% llegaron a padecer diabetes tipo II .

CONTAMINACIÓN MEDIOAMBIENTAL

Las intoxicaciones crónicas que produce la contaminación ambiental desequilibra en sistema inmunitario, y la invasión a células del páncreas por moléculas tóxicas que puede provocar destrucción masiva de las que tienen que producir la insulina, o también pueden ser destruidas por el mecanismo autoinmune. Estas lesiones aumentan los niveles, en forma progresiva de la glucosa en sangre.

EVOLUCIÓN EN LA ACTUALIDAD DE LA DIABETES

La “Pandemia silenciosa” causada por la contaminación medioambiental provoca intoxicaciones crónicas que agravan, y potencian en el diabético, las lesiones en los propios vasos, más pequeños, de arteriolas y nervios, empeorando la severidad de las complicaciones de la diabetes por el alto consumo de antioxidantes propios, y la suma de síntomas y signos que provocan cada uno de los elementos contaminantes con los microfocos inflamatorios.

A mayor carencia de antioxidantes, más focos inflamatorios con mayor cantidad de moléculas circulantes –radicales libres- que actúan lesionado el colágeno y la elastina de las paredes de las pequeñas arteriolas, provocando arterioesclerosis y la formación de placas de colesterol en las arterias de mayor calibre, en un paciente que ya tiene por su enfermedad de base, obstrucción de la microcirculación.

Las intoxicaciones por químicos y metales, provoca el aumento de la permeabilidad a moléculas tóxicas en las paredes del intestino, desencadenando inflamación crónica sin síntomas, con agotamiento de los mecanismos antioxidantes propios, y el desequilibrio del sistema inmunitario.

Aparecen entonces los fenómenos agregados como: autoinmunes, alergias atípicas, mayor producción de radicales libres oxidantes que llevan al agotamiento de los propios mecanismos antioxidantes, con mayor lesión a vasos periféricos; progresión de la inflamación intestinal con bloqueo de la salida de grasa de las células y obesidad patológica; transformación de la grasa en productora de hormonas; sigue el síndrome metabólico, y cierra un círculo de retroalimentación negativa.

Desde la Medicina Biomolecular puede prevenirse la enfermedad en prediabéticos y se puede corregir el origen de la autoinmune que llevó a una Diabetes tipo II, mejorando su estado de salud y calidad de vida.

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