ENFERMEDADES SIGLO XXI EN NIÑOS


LOS “NUEVOS PACIENTES” NIÑOS Y ADOLESCENTES

Comienza con una futura madre ya contaminada y con intoxicación crónica por químicos y metales, que busca el embarazo y: no lo logra; hace tratamiento por infertilidad y esterilidad; o ignora su condición de contaminada, se embaraza y le aparece trombofilia; o pierde el embarazo, o tiene un parto prematuro.

Puede embarazarse y nace una criatura: con malformaciones congénitas; o nace, aparentemente normal, y al año y medio, comienza con síntomas y signos de Trastornos del Espectro Autista. En la consulta se le informa a los padres que “es una condición especial del neurodesarrollo”, “que debe recibir una atención especial interdisciplinaria”; “que es un problema de herencia genética”; o “que debe hacer estudios especiales para evaluar las distintas afectaciones a todos los sistemas orgánicos”.

Mientras tanto, el niño pierde tiempo en normalizar el funcionamiento de su cerebro afectado por una intoxicación múltiple por productos químicos y metales, que atravesaron la placenta, lesionando neuronas; inhibiendo el funcionamiento de enzimas; cortando la producción de neurotransmisores; reemplazando al calcio en biomoléculas fundamentales que dejan de funcionar impidiendo el efecto de atención y producción de memoria; y múltiples consecuencias nocivas que pueden ser reversibles si se las trata a tiempo.

A su vez, éstas carencias, fallas o pérdidas de efectividad, tornan en estériles e inútiles, los costosos estudios y tratamientos que recibe el niño, sin tener un diagnóstico exacto de las causas. Son realmente útiles solo después que haya hecho el tratamiento de desintoxicación.

En niños y adolescentes, aparecen ahora los “nuevos pacientes”, como consecuencia de las intoxicaciones crónicas por productos químicos, insecticidas preferentemente clorados, que actúan alterando el funcionamiento hormonal, por lo que se los ha llamado “disruptores hormonales”, pero que también son acompañados por la impregnación de varios metales, transformando en más complejos los síntomas y signos.

Existe una cadena que interrelaciona a los “nuevos pacientes” cada vez más visibles, como consecuencia de los efectos de la contaminación medioambiental en la salud humana.

En las niñas, como se comportan como hormona femenina –estrógenos- provocan una madurez sexual precoz; obesidad patológica; predisposición a la diabetes; alteraciones en la conducta; y otros problemas.

En los varones las consecuencias responden a efectos de una molécula que se comporta como hormona femenina, y arrancan desde la etapa embrionaria con malformaciones del tracto genitourinario, y le siguen en la adolescencia problemas de: conducta agresiva: trastornos alimentarios; entre otros. En Europa se estima que uno, de cada tres varones que nazcan, será estéril.

La MB estudia las causas que llevaron a la enfermedad y trata, desintoxicando al niño, o al adolescente, de acuerdo a resultados de nuevos estudios y análisis especiales.

PREVENCIÓN

Por el aumento de los casos de esterilidad e infertilidad por contaminación medioambiental, las parejas europeas hacen tratamientos de desintoxicación a ciegas, sin estudios previos, antes de buscar el embarazo, y las parturientas desechan los primeros días de lactancia, ya que los contaminantes acumulados en la grasa de la mama, se suman a la grasa que forma parte de la leche materna.

En los niños con cualquier síntoma o signo de trastornos del sistema nervioso, deberán ser estudiados como contaminados, para hacer en forma temprana los tratamientos de desintoxicación.
La MB ofrece los nuevos estudios y tratamientos específicos, que, realizados en forma precoz, evitan las consecuencias de lesiones nerviosas definitivas.

PROBLEMAS DEL SISTEMA NERVIOSO EN NIÑOS Y ADOLESCENTES

Escuchamos y vemos a diario en medios de comunicación informes que hablan del aumento de incidencia del autismo, como Trastornos del Espectro Autista, TEA- y trastornos de conducta en adolescentes. Escuchamos a madres que reclaman por el uso de canabis para “epilepsias refractarias” formas de presentación nuevas ahora transformadas en epidemia.
En nuestro país, con dudosas estadísticas, teníamos un autista cada 145 niños, nacidos vivos, que ahora a llegado a ser uno cada 54, es decir casi se han triplicado. Más desconcierto suman a la sociedad, cuando engloban como integrantes del Trastorno del Espectro Autista, síntomas y signos interpretados “como distintas formas de presentación”, como si el autismo “fuera una forma de personalidad distinta”.

Escuchamos y vemos opinar en los medios de comunicación a personas no profesionales, y profesionales, con interpretaciones personales sobre: el origen del autismo; de los tratamientos; de la irreversibilidad del problema, y de las posibles causas que han provocado el aumento de incidencia, ante víctimas que no pueden defenderse y padres que aumentan su confusión sobre el tema. En realidad, hoy se conocen las causas de las enfermedades, sino también, el desmesurado aumento de los “nuevos pacientes”, también llamados, “que sufren las enfermedades del Siglo XXI” causadas por las consecuencias de la “pandemia silenciosa” provocada por la contaminación medioambiental.

No solo ha aumentado el autismo, por contaminación del cerebro en particular: trastornos de conducta; trastornos en el aprendizaje; pérdida de la audición; epilepsias refractarias a tratamientos y toda un amplio espectro de síntomas y signos del autismo; sino también amplio conjunto de problemas que deben ser interpretados como consecuencia de la contaminación de todo el organismo, que lo acompañan por problemas en distintas partes del organismo como reflejo de la intoxicación de otros órganos y sistemas.

Como la puerta de entrada de la mayoría de las moléculas tóxicas se produce por el aparato digestivo, producen aumento de la permeabilidad un inicia rechazo inmunitario e inflamación crónica, con producción de: distensión abdominal; dolor abdominal; y diarrea. Pueden aparecer a distancia por liberación de biomoléculas de la inflamación: asma; congestión nasal; rinitis crónica; alergias atípicas; en piel eccemas; dermatitis; lesiones herpetiformes; pseudopsoriasis; trastornos de conducta como hiperkinesia; agresividad, y otros de difícil correlación con trastornos digestivos.

Como vemos, son numerosas las enfermedades que acompañan y durante años, el niño pierde tiempo y oportunidad de desintoxicarse, mientras son estudiados todos estos, ahora llamados, “problemas colaterales asociados a Trastornos del Espectro Autista –TEA- que representan, además del cerebral, el daño a otros tejidos y cientos de enzimas que se traducen en problemas funcionales reversibles, pero que con los años terminan siendo definitivos.
Conocemos ya que el organismo es un sistema que funciona en red, en un delicado equilibrio, que tiende a la perfección, pero que ahora es bombardeado por miles de sustancias químicas y metales que lo intoxican en forma lenta – productos de higiene, conservantes de alimentos, colorantes, contaminantes agroquímicos, insecticidas, antihongos, derivados de plásticos, que lamentablemente la madre ya intoxicada transmite al niño a través de la placenta y la leche materna, y agrava luego por desconocimiento, con alimentos “instantáneos” o vegetales contaminados.

En nuestra experiencia, los estudios de contaminantes siempre fueron positivos para intoxicación por varios metales, y sospechando, ya que no podemos evaluarlos aún, la presencia de productos químicos. La MB estudia las causas que llevaron a la enfermedad y trata, desintoxicando al niño, o al adolescente, de acuerdo a resultados de nuevos estudios y análisis especiales.

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