LOS NUEVOS PACIENTES

La existencia de un nuevo tipo de paciente en las últimas cinco décadas motivó el desarrollo de la Medicina Biomolecular, y las mujeres son las víctimas principales.

Habrá escuchado, entre familiares y amistades, las quejas sobre efectos indeseados de una medicación; de malos resultados de un procedimiento quirúrgico o estético; o de la falta de respuesta a varios medicamentos indicados por un padecimiento. También es seguro que si tiene más de 50 años de edad, oiga a diario la mención de enfermedades que no conoció en su infancia.

Pusimos durante muchos años la atención en las enfermedades que producían bacterias, hongos, virus y parásitos; y como ellos actuaban sobre distintos sistemas por separado, causando enfermedades específicas en determinados órganos.

Nos encontramos ahora con otros agresores externos, extraños al organismo - aproximadamente 100.000 nuevas moléculas en contacto con los seres humanos producidas por la industria química, en las últimas cinco décadas, de las cuales solo se ha investigado la toxicidad a un 10% -.

Debemos aceptar que las nuevas generaciones están expuestas a la acción nociva de estas nuevas moléculas que son utilizadas en la fertilización de tierras para la agricultura intensiva; insecticidas, fungicidas; nuevos plásticos; nuevos compuestos usados en la limpieza hogareña; conservantes, estabilizantes, solubilizantes y colorantes utilizados en la alimentación; y podríamos seguir en una lista interminable.

Muchas de estas presentan metales en su composición, algunas hasta con efecto parecido a las hormonas, que acumulándose lentamente en todo el organismo provocan agresiones silenciosas a biomoléculas de membranas celulares, del interior de la misma, y del material genético, incluidas las de células madres, que causan un deterioro progresivo de la calidad del huésped o terreno predisponente, ya que afectan a todo el organismo. Se los denomina Contaminantes Orgánicos Persistentes por su alta resistencia a la degradación

Estudiada la acumulación en los tejidos de estos compuestos orgánicos y metales, constatan la presencia de un promedio de 300 de ellos en personas asintomáticas evaluadas en Francia (Montagnier Luc, 2010) que actuando como agresores silenciosos, en forma progresiva deterioran la condición del huésped al atacar a las biomoléculas, incluidas las del material genético.

Hoy conocemos que el organismo es atacado y responde a una agresión de acuerdo al estado de su terreno predisponente, y a la calidad de su sistema inmunitario, distinta en cada ser humano desde el nacimiento.

Funcionan los mecanismos de alarma-defensa según la eficacia del trabajo integrado en red con respuestas neuro-endócrino-inmunológicas. Luego que finaliza la respuesta inmunitaria-inflamatoria al ataque, el organismo retorna a un nuevo equilibrio o “allostasia”, pero dejando como consecuencia en cada agresión una menor calidad de la condición del huésped o terreno predisponente.

Estas “agresiones” alteran las proteínas de todo el organismo, modifican su estructura provocando la pérdida de su función biológica, y como consecuencia, un estado base de inflamación crónica subclínica en los tejidos. En la mayoría de los casos, pasan años antes de dar síntomas, que en la mujer, con un sistema inmunitario más sensible que el del hombre, tendrá consecuencias más complejas pero que pueden ser diagnosticadas muchos años antes que aparezcan las enfermedades con la tecnología de la Medicina Biomolecular.

Tal es el caso del Bifenil A, molécula liberada por recipientes plásticos en los que se envasa agua, biberones y recipientes en los que se conserva comida, que simula la acción de la hormona femenina –estrógeno-. Contaminada una mujer, si se embaraza y el feto es femenino, afectará también a sus óvulos y tendrá consecuencias en sus hijos, es decir, tres generaciones.

Cuando comienzan a manifestarse síntomas y signos, lo hacen en forma confusa, ya que estos resultan de la suma de las distintas potencialidades tóxicas de cada una de las moléculas extrañas que se van acumulando, y las células de todos los tejidos ven dificultada la eliminación y procesamiento de sus propios productos de desecho.
Por todo esto, es necesario un NUEVO ENFOQUE en la profesión médica, tanto en la formación académica, en el pos-grado, y en la práctica, en la implementación de la prevención, y en la educación para la modificación de malos hábitos, por la sencilla razón que existen NUEVOS PACIENTES.

Debemos agregar a todo lo conocido de la medicina tradicional este enfoque, para tomar conciencia que las lesiones biomoleculares afectan a todo el organismo a pesar que la consulta es por problemas aparentes en un solo órgano o sistema en particular.

Nuestra generación es la primera que conoce el origen y las causas de las enfermedades, y por lo tanto, cómo prevenirlas desde: la corrección de hábitos, la recuperación de la energía en los tejidos, la desintoxicación, la actividad física, psíquica y social, y ahora, gracias al conocimiento del genoma humano, efectuar los estudios genéticos que nos permiten saber a qué enfermedades estamos expuestos con mayor probabilidad de padecerlas, lo que nos lleva a una Medicina Biomolecular Personalizada. Ayúdenos a difundir estos nuevos conocimientos.Ayúdanos a promover un mundo sin contaminantes.