TUMORES y MEDICINA BIOMOLECULAR

Causas y prevención de tumores

Cuando en medicina hablamos de “tumores” nos referimos a formaciones de tejidos que tienen dos particularidades: o son de crecimiento limitado, con un límite bien diferenciado, llamados de curso benignos, o son de crecimiento progresivo, con invasión de tejidos vecinos y posibilidad de dar siembras en otras regiones del cuerpo, llamados de evolución maligna.

Ahora son más frecuentes porque su aparición está íntimamente relacionada con las lesiones al material genético –ADN- por parte de moléculas extrañas que invaden el organismo, producto de la contaminación medioambiental; del tabaquismo; del sedentarismo de la sociedades modernas, y otras más.
Al mencionar contaminación medioambiental nos referimos a la más de 100.000 nuevas moléculas que el hombre ha creado en los últimos 70 años, y de las cuales sólo se ha investigado su toxicidad a largo plazo solo al 10 %. Están presentes en el aire, en el agua, en el trabajo, en la construcción, en los medicamentos, y en los alimentos, en distintas formas y por distintas razones.

Por ejemplo, después de inventado el plástico, hoy tenemos más de 14 familias de derivados, utilizadas a diario por los seres humanos, y reconocidas algunas como cancerígenas, y otras que liberan moléculas –bifenilos- que actúan como disruptores hormonales. A los componentes de estas 14 familias de plásticos, la industria los combina para finalizar con productos que adquieren distintas características y lograr así nuevos fines de uso.

Se acumulan lentamente en el organismo hasta lograr llegar al ADN de las células, donde provocan daños, que pueden ser reversibles o irreversibles, gracias al éxito o al fracaso de los mecanismos de reparación. Cuando los genes lesionados están relacionados en forma directa, o indirecta, con el control de los mecanismos de división celular, la célula comienza a dividirse en forma descontrolada, y aparecen las formaciones tumorales.

Los mecanismos de control pueden detectar la formación anormal y formar una barrera, limitando su crecimiento, y de esa manera se forma una tumoración benigna, bien limitada. Cuando la división se hace en forma incontrolada, con capacidad de invadir y nutrirse de los tejidos vecinos, y la característica de dividirse en forma contínua, como si fueran inmortales las células, entonces estamos en presencia de un tumor de comportamiento maligno.
Concluimos que el paciente con un tumor, benigno o maligno, es un intoxicado crónico al que ahora, puede diagnosticarse la causa que lo llevó a producirle la enfermedad, antes o después de ser operado, o de realizar tratamientos de quimioterapia o rayos.

Una situación frecuente en la consulta son pacientes que refieren “haber tenido un cáncer, pero ya están curados gracias a la operación o a la quimioterapia”, cuando en realidad, se les trató el tumor, pero continúan en su organismo los tóxicos que llevaron a la aparición del tumor: productos químicos, metales, con los que a veces, la persona sigue en contacto diario por sus condiciones laborales, por ejemplo, o bebiendo agua con arsénico.

Un concepto equivocado es que el cigarrillo sólo puede producir tumores en los pulmones, cuando en realidad los 1500 productos tóxicos y 20 cancerígenos circulan por todos los tejidos del organismo lesionando al material genético, y provocando tumores en ellos.

Estos conocimientos hacen que los tumores, al igual que las 101 enfermedades causadas por la contaminación ambiental, según la Organización Mundial de la Salud, puedan ser prevenidos, o evitadas sus recidivas, cuando se desintoxica a los pacientes después de llegar a diagnósticos exactos de las causas, con las técnicas y equipamiento de la Medicina Biomolecular. Te invitamos a ver la siguiente charla destinada a pacientes y familiares de pacientes con esta enfermedad.

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