PROBLEMAS EN DEPORTISTAS

Toda la bibliografía respalda el hecho que el ejercicio físico practicado con regularidad, en especial el caminar a paso vivo, mejora los índices de salud para enfermedades como: cáncer de útero, mama, colon, hígado, páncreas, estómago, aún cuando ya están establecidos, lo mismo que para diabetes, osteoporosis, hipertensión arterial, dislipemias, y además previene y alivia la ansiedad, los síntomas depresivos, e incluso la enfermedad de Alzheimer.

Cuando pasan los 30 minutos de la caminata o del ejercicio aeróbico, a este mecanismo de protección se le suma la producción de hormonas que estimulan todos los metabolismos y los mecanismos de reparación de los tejidos, es decir, es el tratamiento hormonal más económico.
Entonces: si el ejercicio es salud, ¿por qué enferman los deportistas?
El aumento de la ventilación al realizar la práctica de un deporte o la preparación para la alta competición, provoca la utilización de mayor cantidad de oxígeno, del cual un 5% se transforma en moléculas oxidantes que pueden provocar alteraciones en las biomoléculas de las células de los tejidos, por lesión de membranas y del material genético. En las mitocondrias, que son las pequeñas “usinas” que generan energía dentro de las células, se produce el 92 %de las moléculas oxidantes que provoca este metabolismo aumentado, y si la persona no dispone de un eficiente mecanismo de defensa antioxidante que la proteja, son las estructuras que pueden resultar más lesionadas. La consecuencia más importante es que faltará la energía necesaria para producir desde el trabajo mecánico muscular para realizar el ejercicio; reparar biomoléculas lesionadas; producir nuevas moléculas; metabolizar desechos y eliminarlos; y muchas otras actividades que necesitan de la energía química almacenada.


El deportista cuyos sistemas antioxidantes no alcanzan para cubrir la demanda que origina el exceso de producción de estas moléculas oxidantes, entra en estado de estrés oxidativo; y por tanto circulan en el organismo moléculas que producirán lesiones a distancia, con acortamiento en la vida útil del deportista: lesiones en las articulaciones, envejecimiento prematuro de los tejidos: ligamentos, tendones, articulaciones; fatiga rápida; enfermedades cardíacas; lesiones frecuentes musculares y articulares; y otras.


Pero no debemos olvidar que estos deportistas también viven en una sociedad expuesta a la alta contaminación ambiental, provocada por muchas de los 100.000 productos químicos nuevos que el hombre ha producido en los últimos 60 años. (Los combates por la Vida. Luc Montagnier. 2008). Ver: Contaminación Medioambiental

Centenares de ellos se acumulan lentamente en los tejidos y llevan a una intoxicación progresiva que condiciona en forma negativa su organismo, que solo se pondrá en manifiesto con los nuevos estudios que utiliza la Medicina Biomolecular.
La variación de la capacidad física en la población como respuesta al entrenamiento está condicionada en un 50 % por los genes, pero teniendo en cuenta que estos dependen para manifestarse de la interrelación con el medio ambiente: hábitos, estrés, alimentación, contaminación ambiental, consumos de alcohol, fármacos, drogas, nutrición y otras, que justifica la importancia de los nuevos estudios genéticos que la Medicina Biomolecular ha incorporado y utiliza en los deportistas.
Pueden evaluarse en la actualidad más de 30 genes cuyas alteraciones darán lugar – si se suman factores medioambientales- a las lesiones mencionadas por la contaminación provocando una mayor predisposición a: acortar la vida útil del deportista por lesiones en huesos y cartílagos; padecer determinados grupos de enfermedades; estar predispuesto al paro cardíaco súbito; padecer trastornos metabólicos; y sufrir lesiones frecuentes.

La consulta más frecuente es por lesiones a repetición y rotura de cartílagos, que solo pueden se diagnosticados con los estudios de la Medicina Biomolecular, que logra más años de actividad profesional con mejor calidad de vida para el futuro.