REVITALIZACIÓN – ANTIAGING - AMBOS SEXOS


Es natural que los seres humanos soñemos vivir más años pero con calidad de vida. Al ser ésta la primera generación que conoce el origen y causa de las enfermedades, que antes considerábamos naturales de la vejez, su sueño se transforma en un derecho.

Para ello, tal como lo decía la Dra Ana Aslan hace ya 50 años, “el ser humano debe comenzar a cuidarse a los 40 años de edad para lograr la longevidad” y es a esa edad en la que los resultados de los estudios de la Medicina Biomolecular anteceden en años a la aparición de las enfermedades degenerativas.

Desde entonces se insinuó que debíamos cuidarnos en la comida. Así surgieron “las dietas” y los programas de ejercicios, pero arrancan los cuadros definidos como psicosomáticos y se jerarquiza el estado de distrés o estrés psicológico crónico, al que se responsabiliza injustamente de muchos problemas.

En los últimos 50 años los profesionales hemos transitado un largo y cada vez más complicado el ejercicio de la profesión, con pacientes que han ido complejizándose en su múltiple y confusa sintomatología, presentando además respuestas irregulares a la medicación sintomática.

Conocemos hoy las deficiencias naturales de las personas mayores desde el punto de vista bioquímico, problemas que pueden solucionarse con la terapia orthomolecular, pero que no alcanzan cuando realizamos estudios con el “enfoque biomolecular” y más aún, teniendo la posibilidad de poder evaluar el “terreno predisponente” con el Diagnóstico Biofuncional Computarizado, que muestra las alteraciones electromagnéticas en los tejidos, años antes a la aparición de las enfermedades degenerativas que considerábamos propias de la vejez.
Cuando la Dra Maria Neira, responsable del Medio Ambiente en la Organización Mundial de la Salud, dice que “De las 133 enfermedades más comunes, 101 son responsabilidad del medioambiente” está encasillando a estos “nuevos pacientes” que tienen una natural evolución hacia el envejecimiento precoz y las enfermedades degenerativas: Parkinson, Alzheimer, demencias, arterioesclerosis, artrosis deformantes y tumores, cada día más frecuentes.

Una vez finalizados los estudios y, si es necesario, luego de efectuar los tratamientos correspondientes, los interesados pueden comenzar los llamados “tratamientos de revitalización y antiaging”.

Para ello se estudian los marcadores específicos del envejecimiento y recién entonces se prepara un Programa Personalizado de acuerdo a las necesidades: estímulo de la inmunidad; protección del funcionamiento del ADN; revascularización química; bio-oxigenación de los tejidos; prevención específica de acuerdo a antecedentes familiares y/o estudios genéticos; protección hepática; alimentación según estudios de intolerancia; Dermoestética para ambos sexos; y muchas otras medidas.

Como todos los estudios de la Medicina Biomolecular preceden en años a la aparición de las enfermedades, la experiencia nos ha demostrado que no conviene realizar tratamientos antiaging sin antes haber estudiado a fondo las condiciones en que se encuentran las biomoléculas de los tejidos, evaluaciones que solo se practican precisamente con el “enfoque biomolecular”.