MEDICINA BIOMOLECULAR®

La Medicina Biomolecular es una nueva forma de práctica profesional médica, no alternativa, creada y desarrollada por el Dr. Enrique Zabala Begnis. El “enfoque biomolecular” considera que el profesional en la actualidad debe jerarquizar y pensar desde el primer momento que, en mayor o menor medida, se encuentran afectadas todas las biomoléculas del organismo.

El fundamento del enfoque es que las biomoléculas son ahora las principales víctimas de agresiones internas y externas, relacionadas en forma directa o indirecta con la contaminación medioambiental. Según autoridades de la Organización Mundial de la Salud “de las 133 enfermedades más comunes, 101, están relacionadas de alguna manera con la contaminación medioambiental”. Dra. María Neira. Entrevista. La Nación. 15/03/2016.

Resulta de sumar, en forma pragmática, los últimos conocimientos de la Biofísica a lo ya conocido por la Bioquímica, y el agregado de la experiencia de haber ejercicio 30 años como Especialista en Cirugía General, con formación y práctica en Medicina alopática clásica. Los Protocolos de la Medicina Biomolecular, como primera acción evalúa los niveles de actividad de las biomoléculas del organismo, equivalente a un estudio integral funcional de todos los tejidos del paciente.

Este estudio de origen “biofísico”, al igual que un electrocardiograma o electroencefalograma, es uno de los pilares del desarrollo de la investigación y se encuentra ligado a una premisa en la que coincidieron en afirmar varios investigadores que “las alteraciones electromagnéticas en los tejidos preceden en años a la aparición de la enfermedad”.

EN LOS SERES HUMANOS, LA ALTERACIÓN EN LA ACTIVIDAD FUNCIONAL DE LAS BIOMOLÉCULAS, ES LA CAUSA QUE LOS TEJIDOS ENFERMEN, SITUACIÓN CONOCIDA COMO “CONDICIÓN DEL HUÉSPED” O “TERRENO PREDISPONENTE” DETERIORADO.

En la actualidad, la acumulación lenta, en años, de pequeñas cantidades -microdosis- diarias de productos químicos tóxicos y de metales extraños al organismo, lleva a la aparición de síntomas y signos, primero funcionales, confusos, pero que no registran lesiones orgánicas. En su mayoría responden al tratamiento del síntoma benigno pasajero que producen.

La lentitud en la presentación de problemas después de años sin síntomas ha llevado a sanitaristas a definir la situación como “pandemia silenciosa” porque en forma progresiva afecta desde hace dos décadas a toda la Humanidad, sin distinguir edad, sexo, ni condición socioeconómica. Como resultan ser moléculas tóxicas porque causan modificaciones físicas y químicas en las estructuras de las biomoléculas de todos los tejidos, al actuar como oxidantes, provocan microfocos inflamatorios.

A su vez, estos focos inflamatorios producen en forma progresiva, mayor cantidad de moléculas oxidantes -radicales libres- en un proceso de círculo vicioso, al circular en sangre, lesionan más biomoléculas a distancia. Moléculas contaminantes y radicales libres -oxidantes- terminan transformarse con el tiempo en enfermedades de arteriolas, capilares, nervios, y después de órganos y sistemas, si las alteraciones no son diagnosticadas correctamente y corregidas según protocolos.

El estudio de estas alteraciones, hoy posible gracias a modernos equipos, hace que se pueda predecir, y prevenir la aparición en especial de las enfermedades degenerativas: arterioesclerosis, ACV, retinopatías, demencias, Alzheimer, Parkinson, osteoartrosis, y tumores por daño progresivo al ADN y al resto del material genético.

Los nuevos estudios especiales de la Medicina Biomolecular, permiten llegar a encontrar la causa del origen de las llamadas ahora “nuevas enfermedades” o “enfermedades del Siglo XXI”, como fibromialgia, trombofilias, más de 80 autoinmunes, gammapatías, cansancio o fatiga crónica, intolerancia a los alimentos, alergias atípicas, enfermedades complejas de la retina y otras de los ojos, confusos cuadros de artrosis-artritis, falsas celiaquías, Síndrome de Sensibilidad Química Múltiple, colon irritable, epilepsias “refractarias” en la infancia, y de muchas otras más.

También de las ya conocidas por la medicina clásica que ahora aumentan los casos, transformándose cada día en más frecuentes, como arterioesclerosis y sus graves secuelas: enfermedad coronaria, infartos, accidentes cerebrovasculares, obstrucciones arteriales en todo el organismo, depresión o excesos en la respuesta del sistema inmunitario, y el aumento de incidencia de tumores malignos -ahora presentes en todas las edades-.

La posibilidad de poder predecir la calidad del “terreno predisponente” o encontrar las causas que originaron las enfermedades, transforman a la Medicina Biomolecular® además de curativa, en una práctica médica predictiva y preventiva que llega al diagnóstico del origen de las enfermedades, hecho que permite la indicación de terapias enfocadas en la verdadera iniciación del problema.

En las enfermedades crónicas ya instaladas, la corrección de la causa que llevó al problema, en la mayoría agravado por el desvío de hábitos correctos -sedentarismo, excesos en alimentación, tabaquismo, drogadicción, y otras menos frecuentes-, hace más fácil el tratamiento y poder lograr un eficiente manejo al conseguir la estabilización de la enfermedad crónica de base.


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