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Con la edad las articulaciones, al igual que todos los tejidos- experimentan un envejecimiento natural producto de haber perdido células madre, y de fabricar sus células proteínas de menor calidad que las de una persona joven, entre ellas las moléculas lubricantes de las articulaciones -ácido hialurónico-.

Lamentablemente todos los habitantes del planeta estamos expuestos a las más de 100.000 moléculas nuevas que el hombre ha sintetizado en las últimas décadas, y de las que se encontraran acumuladas en los tejidos más de 300, entre ellas el DDT prohibido 20 años antes, en 13 familias estudiadas en Francia.

Estas moléculas tóxicas se acumulan lentamente, a veces en décadas, en huesos y articulaciones. Los cartílagos de estas forman parte de los tejidos del organismo peor irrigados por sangre, y en el límite del hueso con el cartílago, lugar donde precisamente se reacomodan las moléculas tóxicas, se encuentran sus células madre del cartílago.

La lesión a las células madre provoca el envejecimiento acelerado de los cartílagos articulares con degeneración y destrucción progresiva de estos, menor calidad del ácido hialurónico que debe humectar -lubricar- las articulaciones, y dolores que progresarán en la medida que aumente la devastación de éstos.

Debemos recordar que en la actualidad los cartílagos y articulaciones pueden ser atacadas también por reacciones autoinmunes que hacen más dificultoso tanto el diagnóstico por lo confuso de su presentación como las respuestas a los tratamientos.

Entonces, no acepte como natural su artrosis y sus padecimientos. Puede ahora ser estudiada en forma precisa la causa de su dolor e impotencia funcional con la técnicas y estudios de la Medicina Biomolecular®, única manera de desintoxicar en forma exacta a su organismo y lograr poner en marcha sus propios mecanismos de reparación.

Si ya se le ha indicado una intervención quirúrgica para “fijar con placas” o efectuar “reemplazos totales o parciales” de articulaciones, estudiarlo y tratarlo antes, le evitará complicaciones y “falsas malas praxis” que resultan de operar sobre tejidos - óseos y tendones - que no responden como deberían por estar impregnados de productos tóxicos, o las “infecciones intrahospitalarias” de pacientes ingresados y operados con un “terreno predisponente” visiblemente deteriorado.