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Es una enfermedad con dos características: falla la producción de insulina, o las células de los tejidos se hacen resistentes a su función de permitir la entrada de la glucosa conocida como “insulinorresistencia”. Cuando la falta de producción es total, se debe a una reacción autoinmune, proceso en el que son atacadas y destruidas las células que tienen que producir insulina, dando origen a la llamada Diabetes Tipo I, o “pacientes insulinodependientes”, que a veces tienen antecedentes familiares.

Ha cuadruplicado el número de casos en las últimas cuatro décadas. La característica de laboratorio es la glucosa elevada en sangre, pero la patente anatomopatológica de la diabetes está representada por los daños a nervios y vasos sanguíneos, debido a la obstrucción de pequeñas arteriolas y capilares, en especial de los vasos propios de arterias y nervios.

Su consecuencia: enfermedad obstructiva microvascular, por lesiones al colágeno y elastina de las paredes de las arterias de todos los calibres, que provoca falta de oxígeno en los tejidos, sumado a la pérdida de calidad del funcionamiento de la inervación del sistema nervioso de todo el organismo con inflamación de los nervios -polineuritis- que no es otra cosa que destrucción de la vaina protectora de los nervios. Es decir: síntomas y signos mezclados de enfermedad neurológica acompañada de lesiones vasculares obstructivas con falta de irrigación sanguínea que pueden llevar a la gangrena.

Como esta enfermedad no tiene cura, el tratamiento de mantener los niveles de glicemia en sangre con valores razonables puede ayudar a llevar una vida razonablemente normal, pero en especial a evitar las severas complicaciones de la enfermedad.

Como dura toda la vida, requiere diagnóstico médico, de un plan de educación del paciente y familiares sobre el real problema de salud, así como las formas de manejar la glicemia, dado que los desequilibrios severos, o el mal manejo de la insulina o de los medicamentos, pueden llevar al paciente a la necesidad de tratamientos urgentes. Existen dos tipos de diabetes:

La Diabetes tipo I que aparece en la niñez, se debe a:

1.- Una reacción autoinmune por desequilibrio en el sistema inmunitario -el sistema no reconoce y destruye sus propios tejidos que producen insulina-.
2.- Por intoxicación aguda por productos químicos tóxicos.
3.- Pequeño porcentaje, entre el 3 y 5% debido a antecedentes genéticos.

La Diabetes Tipo II de aparición en los adultos, se debe a que el páncreas produce menos insulina, o los receptores de insulina en las membranas celulares -puertas de entrada sobre la que actúa la insulina para favorecer el ingreso de glucosa- se hacen resistentes a la acción de la insulina, y afecta entre 10 y 13 % de la población.

Pero una proporción mayor desconoce que se encuentra en estado de prediabetes, con niveles elevados de glucosa en sangre, que no llegan a valores que justifiquen tratarlas como diabetes. Es en este estado en que puede prevenirse la diabetes siguiendo pautas ya conocidas por muchos trabajos científicos, y asociando los estudios especiales de la Medicina Biomolecular® y Protocolos de la MB, que saquen al paciente de la resistencia de receptores de insulina.

En los ya enfermos se los estudia a fin de corregir: calidad, cantidad, y ritmo horario de la ingesta de alimentos, tolerancia a los alimentos, así como, planificar dietas especiales, terapia orthomolecular que corrija el “estado de estrés oxidativo”, las carencias de oligoelementos y nutrientes, el sobrepeso, del sedentarismo, y la corrección de hábitos anormales.

Un trabajo científico muestra pacientes pre diabéticos -según los análisis- que no hicieron nada y en un 70% llegaron a padecer diabetes tipo II.

Por último, en lo que sí coinciden los dos tipos de diabetes es en las complicaciones que ambas pueden producir a largo plazo se mantienen niveles altos de glucosa en sangre de manera continuada.

Son las siguientes:

  • Problemas cardíacos
  • Nefropatías
  • Neuropatías
  • Pie diabético
  • Problemas relacionados con la visión: maculopatías-retinopatías.
  • Trastornos óseos y de las articulaciones
  • Complicaciones cutáneas
  • Problemas en el aparato digestivo por polineuritis de plexos.
  • Disfunción sexual por polineuritis
  • Problemas en los dientes y las encías

CONTAMINACIÓN MEDIOAMBIENTAL Y DIABETES

En la actualidad los metales tóxicos y productos químicos de la contaminación medioambiental modifican y agravan los problemas habituales de la diabetes.

Al agredir a más biomoléculas del organismo, provocan mayor cantidad de compromiso en los endotelios vasculares, favorecen los procesos inflamatorios, desequilibran más al sistema inmunitario, y llevan a los diabéticos a estado de estrés oxidativo - no alcanzan los propios mecanismos antioxidantes a neutralizar la mayor producción de moléculas oxidantes-, en una suma de procesos que se retroalimentan en forma negativa, configurando un círculo vicioso que lleva a las complicaciones graves de la diabetes.

Las intoxicaciones crónicas que produce la contaminación ambiental, preferentemente en el aparato digestivo, desequilibra el sistema inmunitario por: acción bactericida sobre la flora intestinal de los contaminantes; disminución de la producción de la inmunoglobulina IgA como primera barrera inmunitaria; proceso inflamatorio crónico - la mayoría sin dar síntomas- que aumenta de permeabilidad intestinal y favorece el paso de moléculas extrañas; y en sistema inmunitario reacciona con anticuerpos que pueden, por similitud, atacar los propios tejidos.

La invasión a células del páncreas por moléculas tóxicas puede provocar como reacción, la destrucción en parte de las células que tienen que producir la insulina. Estas lesiones aumentan los niveles, en forma progresiva de la glucosa en sangre, que a su vez aumenta otro factor de destrucción biomolecular llamado glicosilación en el que una moléculas de glucosa se une a biomoléculas y las inactivan, comenzando un proceso inflamatorio.

En otros casos, en especial en obesos, el exceso de producción de insulina termina por provocar una resistencia al efecto de dejar atravesar la glucosa a la membrana celular de los tejidos, que aumenta sus niveles en sangre. Este efecto forma parte del Síndrome Metabólico, o Síndrome X, caracterizado por obesidad, hipertensión arterial, hiperinsulinemia por resistencia de receptores de membrana, y lesión renal con micro albuminuria. Requiere de un prolongado pero efectivo tratamiento.

Todos estos factores estrechamente interrelacionados en forma negativa, hacen que la Medicina Biomolecular® sea de suma utilidad para mejorar la evolución de la enfermedad al: desintoxicar al paciente; favorecer la sensibilidad de los receptores de insulina en las células; corregir con antioxidantes el estado de estrés oxidativo; sacar los alimentos no tolerados; sacar del sedentarismo al paciente al cesar procesos dolorosos; corregir la astenia o fatiga crónica; corregir la obesidad patológica, y muchas otras medidas higiénico dietéticas.

EVOLUCIÓN EN LA ACTUALIDAD DE LA DIABETES

La “Pandemia silenciosa” causada por la contaminación medioambiental provoca intoxicaciones crónicas que agravan, y potencian las consecuencias de la enfermedad en los diabéticos. Las lesiones que suman en los propios vasos, más pequeños de arteriolas y nervios, en especial del sistema cardiovascular y nervioso, empeoran la severidad de las complicaciones de la diabetes.

A mayor carencia de antioxidantes, más focos inflamatorios con mayor cantidad de moléculas circulantes -radicales libres- que actúan en forma local y a distancia del foco, lesionado más biomoléculas de colágeno y elastina de las paredes de las pequeñas arterias, provocando arterioesclerosis, y la formación de placas de colesterol en las arterias de mayor calibre, en un paciente que ya tiene por su enfermedad de base, obstrucción de la microcirculación.

Las intoxicaciones por químicos y metales, provoca aumento de la permeabilidad a moléculas tóxicas en las paredes del intestino, desencadenando inflamación crónica sin síntomas durante un tiempo, con agotamiento de los mecanismos antioxidantes propios, y el desequilibrio del sistema inmunitario.

Aparecen entonces los fenómenos agregados como: autoinmunes atípicas, alergias atípicas, mayor producción de radicales libres oxidantes que llevan al agotamiento de los propios mecanismos antioxidantes, con mayor lesión a vasos periféricos; progresión de la inflamación intestinal con bloqueo de la salida de grasa de las células y obesidad patológica; transformación de la grasa en productora de varias hormonas que intervienen en la obesidad patológica; le sigue en progresión el síndrome metabólico, y cierra un círculo de retroalimentación negativa, donde cada consecuencia potencia a otra negativa.

A este “nuevo paciente” prediabético o diabético, la Medicina Biomolecular® le ofrece la oportunidad de prevenir, o evitar, las complicaciones severas: pérdida de la visión por retinopatías, maculopatías, cataratas; arterioesclerosis con envejecimiento precoz; enfermedad coronaria con infartos; ACV; y las temidas amputaciones de miembros.