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Es posible que varios de esos alimentos “sanos” que figuran dentro de los programas alimentarios propuestos desde los medios de comunicación, su organismo no los tolera. En realidad, su sistema de defensa inmunitario-inflamatorio. Se llama “intolerancia a los alimentos”, por un mecanismo que es diferente a las alergias que aparecen en forma inmediata a la comida, por responder a un distinto mecanismo de producción.

En la mayoría de los casos, a veces durante años, es de evolución “silenciosa” y el paciente continúa consumiendo el, o los, alimentos que provocan inflamación crónica en la pared intestinal, pero también puede ser en los menos con síntomas como diarrea, gastritis, náuseas y vómitos.

Las paredes del intestino inflamado por moléculas químicas y metales de la contaminación ambiental extrañas al organismo humano, permite el paso de moléculas que forman parte de los alimentos habituales, asociadas a moléculas de bacterias intestinales.

Como las paredes del intestino alberga al 70% del sistema inmunitario, al seguir consumiendo esos alimentos, la inflamación se transforma en crónica, y la producción de anticuerpos en un mecanismo de defensa que perdura, desequilibrando la inmunidad.

Como pueden ser durante años de manera silenciosa, sin síntomas como cólicos o diarreas, es entonces cuando aparecen los efectos nocivos a distancia de los productos de la inflamación, llamada “tormenta de citoquinas”: asma atípica, eccemas, rosácea, herpes, falsas psoriasis, cefaleas, dolores articulares, hiperquinesia, tratados sólo los síntomas y signos al no poder diagnosticarse la causa ni tratarse su origen o causa.

También aumenta la producción de moléculas oxidantes -radicales libres- que contribuyen, por un lado, a agotar los propios mecanismos antioxidantes ya demandado por los contaminantes, y por otro, lesionar en forma directa a las membranas -estructuras vitales- de células a distancia: cerebro, hígado, tiroides, páncreas, y otros.

Todos favorecen durante años la evolución progresiva de enfermedades degenerativas por pérdida de tejidos, como arterioesclerosis, demencias, Alzheimer, Parkinson, artrosis por pérdida de cartílagos; hipotiroidismo, tumores, y otras, todos problemas que han aumentado en forma exponencial en los últimos años.

Como el sistema inmunitario produce anticuerpos para esas moléculas “extrañas” estos encuentran biomoléculas de los propios tejidos que se parecen a las que atravesaron la pared intestinal y formaban parte de un alimento, o la continuación en el tiempo de su presencia desequilibra el sistema, aparecen las “autoinmunes” atípicas, confusas en su aparición, a destiempo de las formas habituales conocidas, con evolución errática, y pérdida progresiva de células por agresión directa en los tejidos: diabetes tipo I, artritis reumatoidea, esclerosis múltiple, uveítis, maculopatías, enfermedad de Crohn, colon irritable, síndrome metabólico, y otras.

La Medicina Biomolecular® evalúa con nuevas pruebas y estudios la valoración de la tolerancia a los alimentos, llega al diagnóstico del origen del problema, tratando la causa que llevó a la inflamación crónica del intestino, a la alteración de la flora intestinal, y al motivo del desequilibrio del sistema inmunitario, en especial en la mujeres y niños.

Ayúdenos a difundir esta información que cada día afecta a más población de todas las edades.