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En nuestra experiencia, una vez descartadas las causas más comunes, encontramos que en definitiva lo que faltó fue el diagnóstico certero de la causa del dolor, y al no haber sido tratada en forma específica llegó a transformarse en crónico con escasa respuesta a las medicaciones.

Hasta hace unas décadas las causas más frecuentes de dolor crónico eran la artrosis, la artritis reumatoide y los tumores. Hoy pueden ser: secuelas de un proceso infeccioso crónico no tratado, consecuencia de una intervención quirúrgica, después de cirugías, los traumatismos sobre tejidos impregnados de tóxicos, las inflamaciones de plexos nerviosos -polineuritis de redes de nervios-, y como complicación después de la irradiación de tumores.

La contaminación medioambiental, responsable en forma directa o indirecta “de 101 de las 133 enfermedades más comunes” según la Organización Mundial de la Salud, ha sumado un agravante. Al ser en su mayoría productos, o elementos, que se depositan en la grasa del organismo, tanto del cerebro como en el revestimiento de los nervios -70% grasa (lípidos)- que transmiten órdenes y llevan información al Sistema Nervioso Central, entre ellos la transmisión de dolor.

Los nervios periféricos, tanto los que ordenan los movimientos a los músculos, los que transmiten sensibilidad dolorosa hacia el cerebro, como los del Sistema Nervioso Autónomo que manejan los órganos, se encuentran comprometidos de distintas maneras y provocan diferentes respuestas dolorosas en el paciente actual, ya que pueden comportarse como “irritados” y dar aumento del dolor percibido o dar falta de sensibilidad, así como alterar el funcionamiento de distintos sistemas orgánicos con síntomas confusos.

La Medicina Biomolecular® además de estudiar el estado general del funcionamiento biomolecular, detecta las posibles causas que provocan la estimulación continua de millones de terminaciones nerviosas que tenemos en todo el organismo, y determinar que el dolor es: por productos que irritan y lesionan los nervios hasta provocar dolor crónico; el dolor por disminución de oxígeno al faltar irrigación sanguínea; por productos químicos tóxicos y la impregnación con metales de la contaminación ambiental; las complejas artrosis sumadas a artritis autoinmune; por enfermedades autoinmunes; y otras menos frecuentes.

Usted tiene derecho a una vida sin dolor porque “ésta es la primera generación que conoce las causas de las enfermedades” según el Premio Nobel de Medicina 2008 Profesor Dr. Luc Montagnier, y que ahora pueden ser identificadas.

Con los nuevos estudios y técnicas del enfoque Biomolecular puede llegarse a las causas que provocaron que el dolor se haya transformado en crónico y no responder a los tratamientos con analgésicos-antinflamatorios comunes.