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Quienes quieran hacer prevención

A partir de los 25-40 años, habitantes de ciudades o del campo, con hábitos saludables que quieran realizar prevención responsable.

Se trata del grupo de edad de personas en pleno comienzo de la etapa productiva de la vida. En ellos, hemos encontrado hasta un 19 % de personas que creían estar sanas, con estudios de la MEDICINA BIOMOLECULAR® alterados, sin ningún síntoma de dolencia.

Es decir, que el hallazgo se transforma en una oportunidad de comenzar a prevenir males mayores, con estudios exactos y Protocolos específicos para el problema encontrado, que en la mayoría de los casos se trata del comienzo de una intoxicación crónica por químicos y metales de la contaminación medioambiental. Es común que digan “No puede ser, yo soy vegetariano”, o “Me cuido mucho en la comida”, desconociendo que es posible ya hayan nacido contaminados.

Parejas que busquen maternidad y paternidad responsable

En parejas jóvenes antes de intentar la paternidad o maternidad, para desintoxicar su organismo un año antes de buscar la concepción. En especial cuando conocen vivir en zonas industriales o de explotación agrícola intensiva, como lo hacen en Europa las parejas informadas que realizan ambos tratamientos de desintoxicación, sin estudios previos.

Esta situación se potencia al conocer de países con estadísticas confiables, la mayor presencia ahora de: esterilidad, infertilidad, abortos espontáneos, y malformaciones congénitas.

En niños: autismo, epilepsias refractarias, intolerancias a los alimentos, alergias atípicas, hipercinesia, trastornos de conducta, falta de desarrollo físico, trastornos hormonales, y tumores en la infancia, favorecidos por el paso transplacentario de moléculas tóxicas de la madre a la criatura en formación, que nacerá ya intoxicado.

Para mejorar a cualquier edad la evolución de enfermedades crónicas

Debido a que la intoxicación lenta crónica de la contaminación ambiental puede ser el origen de la enfermedad, o en su defecto, complica el diagnóstico y entorpece el tratamiento, no basta la “última medicación aparecida y aconsejada” para tratar los síntomas, sino buscar y tratar el origen de los problemas asociados que hacen más complicada y confusa la evolución.

Esto vale para: diabéticos, artrósicos, artríticos, arterioesclerosis, a las dos semanas después de ACV o infartos de miocardio, pacientes bajo tratamiento por enfermedades coronarias, por cualquier enfermedad de los ojos, en especial las “raras”, las nuevas “autoinmunes”, y otras cada vez más frecuentes, que en forma directa o indirecta están asociadas a factores relacionados con la contaminación ambiental y agravados por hábitos distorsionados.

Quienes reconocen "no se les ha encontrado solución a sus problemas"

Quienes no tienen diagnóstico de la/s CAUSAS de sus problemas de salud, a pesar de haber hecho numerosos estudios, y cuando con los múltiples remedios indicados no han resuelto sus problemas.

Casualmente porque no se estudiaron las CAUSAS del origen de la enfermedad, que, como afecta a las biomoléculas de todo el organismo en distintas graduaciones, son de presentación sumamente compleja al sumar síntomas y signos de distintos sistemas orgánicos, que los hace de difícil diagnóstico si no se recurre a estudios especiales.

Pacientes que toman varios medicamentos

Pacientes que toman muchos medicamentos por día, por tener varios sistemas orgánicos afectados, y a pesar de ello, siguen con problemas de salud. Es una condición ligada a las intoxicaciones crónicas de origen medioambiental de larga data, en quienes es posible revertir los problemas después de ser estudiados y tratados.

Es frecuente que estos pacientes terminen por resignarse a aceptar que sus problemas “son habituales de la edad” o peor aún, pierden la confianza en la medicina clásica y buscan solución en las alternativas, hoy con escasas posibilidades de solucionar el origen real de los problemas porque no estudian, ni tratan las causas que originaron la enfermedad.

En estos pacientes que terminan por no saber para qué están tomando tantos medicamentos, algunos de alta potencia, en realidad complican aún más el funcionamiento de su hígado, ya intoxicado, y los sedantes o medicaciones para dormir terminan por interferir - “apagar”- los mecanismos de control cerebral de muchas funciones orgánicas, que deberían actuar en forma coordinada y cooperativa.