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Si usted consulta esta página es porque ha escuchado que los síntomas y signos que padece son “atípicos” o “responden a una enfermedad rara que se presenta en uno cada tanto mil de personas” o “que se deben al estrés”. No le cargue la culpa a la Medicina actual ni a los médicos. De la contaminación ambiental y de las intoxicaciones crónicas que provoca, no se habla aun en las Universidades.

Quienes han cambiado en las últimas décadas son los pacientes con enfermedades de presentación cada vez más complejas porque afectan a varios sistemas orgánicos, comprometidos en mayor o menor medida, al punto de tener dificultad los pacientes para definirlos y relatarlos.

Este cambio se debe a factores externos como la contaminación, las presiones psicológicas de la sociedad actual, los malos hábitos, los malos alimentos, el humo del cigarrillo, y muchas otras causas más, consideradas como “externas”, o como “medioambientales”.

En nuestra experiencia, la intoxicación crónica con metales por contaminación ambiental, en el 99% de los casos, fue por más de 8 de ellos, y si tenemos en cuenta que cada uno es capaz de provocar más de 10 enfermedades distintas, las combinaciones probables de síntomas y signos son millones, a las que tendríamos que sumar los millones de combinaciones causadas por los contaminantes químicos, por tanto imposibles de sospechar al simple interrogatorio y diagnosticar con los análisis de rutina.

Todas estas causas provocan una acumulación progresiva en los tejidos de moléculas tóxicas, con la particularidad especial en los seres humanos de ir adaptándose a nuevos niveles de funcionamiento, a pesar de ser en peores condiciones, transformándose en enemigos silenciosos que continúan lesionando biomoléculas hasta que aparecen los síntomas y signos.

En realidad, estos “se parecen a los de la enfermedad tal o cual” conocidas, son medicados de acuerdo con ese diagnóstico, y como en Medicina el éxito de la terapéutica depende de un diagnóstico correcto, los remedios no hacen el efecto deseado.

Mientras tanto, el tiempo pasa y los enemigos silenciosos siguen lesionando las biomoléculas de las células en todos los tejidos, acelerando los procesos degenerativos -arteroesclerosis, Parkinson, Alzheimer, demencia senil, tumores- procesos que comienzan décadas antes, además de provocar el envejecimiento precoz.

En la actualidad, con modernos equipos se puede evaluar “las alteraciones electromagnéticas en los tejidos que preceden en años a la aparición de las enfermedades”. H.S.Burr.

Si se le ha diagnosticado una “enfermedad rara” solicítele a su médico le estudie la posible causa por contaminación ambiental. En la actualidad todos estos enemigos silenciosos pueden individualizarse con los equipos de diagnósticos y las técnicas de la Medicina Biomolecular®, y por tanto pueden ser eliminados luego con las terapias correspondientes personalizadas.